La sociedad civil sorprendida ante vuelta a las negociaciones con la UE; Coordinadora pedirá información a la pro témpore
Fue quizá una de las novedades más importantes de la última Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur, celebrada la semana pasada en Montevideo: tras cinco años de estancamiento, el bloque se encamina a reanudar las negociaciones con la Unión Europea (UE) en busca de un acuerdo de asociación interregional. Según se acordó, la tarea será llevada adelante por la nueva titular semestral del bloque sudamericano, la presidenta argentina Cristina Fernández. El objetivo, según explicó la mandataria, es explorar los puntos de acuerdo y desacuerdo para llegar a mayo próximo, cuando se celebre en Madrid la Cumbre UE, Latinoamérica y el Caribe, con una hoja de ruta que permita un entendimiento.
La noticia cayó como un balde de agua fría entre las organizaciones regionales de la sociedad civil, que desde hace ya un buen tiempo ven con desconfianza la aproximación a los Veintisiete. Las diferencias suscitadas en la primera etapa de las negociaciones en torno a la cuestión agrícola y los capítulos de compras del Estado y propiedad intelectual son evaluadas por la sociedad civil como insalvables. Los aspectos comerciales del acuerdo se dan de bruces contra la postura de los trabajadores nucleados en la Coordinadora de Centrales Sindicales (CCSCS), contraria a los Tratados de Libre Comercio (TLC). Las organizaciones vinculadas al tema de la agricultura familiar sienten que su lucha “no valdrá de nada” en caso de que el Mercosur acepte la oferta europea.
El sentimiento predominante entre las organizaciones de la sociedad civil es de confusión. “Nos tomó por sorpresa”, confiesa el Secretario Técnico de la CCSCS, consultado por el Boletín Somos Mercosur. “No esperábamos este viraje”, resume Sebastián Valdomir, de Redes Internacional. Especialmente atentas a los acuerdos en la esfera comercial, ambas organizaciones formaron parte del núcleo de resistencia al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), -sepultado definitivamente en la Cumbre de las Américas celebrada en marzo de 2005 en la ciudad argentina de Mar del Plata- y ahora sostienen posturas comunes frente a la eventualidad de que el Mercosur acuerde con la UE.
“Nosotros reivindicamos que es estratégico para el Mercosur ampliar su agenda comercial, pero no encontramos nuevos elementos -más allá de la necesidad política- que lleven a una reanudación de las negociaciones”, sostiene Berasain, quien recuerda: “Hay algunos detalles en lo que tiene que ver con las compras del Estado, la propiedad intelectual y la oferta agrícola que en el pasado despertaron resistencia, y respecto a los cuales no hubo un cambio de postura, al menos explícita, de parte de la Unión Europea”. Valdomir, de Redes – Amigos de la Tierra, agrega: “El Mercosur está en una posición muy frágil en el sentido comercial, porque no puede siquiera establecer reglas internas claras”.
Para Valdomir, la reanudación de las negociaciones puede llegar a ser “muy peligrosa”. Consultado por el Boletín Somos Mercosur, el representante de Redes entiende que con la vuelta a las conversaciones “no sólo se van a evidenciar diferencias de criterio entre los países del bloque, sino que se van a evidenciar intereses europeos que cuentan con actores en el Mercosur, que van a estar locos de contentos, entre ellos sectores agroexportadores y empresariales”. Berasain coincide, y consultado respecto a la postura de la CCSCS, añade: “Vamos a pedir información a los gobiernos, y en base a ello vamos a reclamar espacios de participación. Vamos a pedir explicaciones”.
Consultado sobre la posibilidad de que la Coordinadora lleve algún planteo puntual a los presidentes de la región, el Secretario Técnico aclara que su organización pedirá, a la brevedad, una entrevista con la presidencia semestral, para conocer más detalles del relanzamiento de las negociaciones. “Vamos a reclamar por la aplicación del pacto mundial del empleo y el capítulo sociolaboral. Pero primero vamos a pedir información, porque acá nadie sabe de qué estamos hablando”, sostiene Berasain, que no obstante aclara: “En algo no hay dos bibliotecas. Hay una definición del movimiento sindical de la región sobre cómo pararse frente a los TLC, y ese movimiento sindical dice no a los TLC”.
Ricardo Scagliola
Boletín Somos Mercosur






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