Expertos denunciaron situación de violencia doméstica en la región y reclamaron mayor coordinación en elaboración de políticas
Grande es la preocupación que gira en torno al flagelo de la violencia doméstica en la región. Tan es así, que durante el pasado 27 de julio se llevó a cabo -organizado por el Parlamento del Mercosur- el seminario “Violencia Doméstica”, donde expertos en el área de los derechos humanos y la igualdad de género del Mercosur denunciaron la magnitud del problema y su dimensión en cada uno de los países del bloque. Del seminario participaron el ex presidente del Parlamento del Mercosur, Ignacio Mendoza, quien inauguró el seminario recordando que la violencia contra las mujeres es “un mal muy antiguo, guardado oculto y muy pocas veces divulgado”, el cual, además, “hace a la esencia misma de la familia”. Dijo que en su país, Paraguay, durante el período comprendido entre enero y junio de este año, los casos por violencia domestica representaron un 8% en los servicios de emergencia médica.
En el mismo sentido se expresó la presidenta de la Comisión de Ciudadanía del Mercosur, Mirtha Palacios, quien remarcó que la violencia doméstica “constituye una violación fundamental de los derechos humanos” y recalcó que se trata de una realidad instalada desde hace ya mucho tiempo, generalizada en los países del bloque. “El Parlamento es consciente de que este flagelo afecta a todos los ciudadanos del bloque, sin distinción de clase”, afirmó. Sin embargo, y en contrapartida a sus dichos, la responsable de la Secretaría de la Mujer de Paraguay, Gloria Rubín, consideró a la violencia contra la mujer en el ámbito familiar representa “una cuestión de dinero”. Aseveró que en Paraguay “se paga más pena de cárcel por el robo de una vaca que por la violación de una niña o de una mujer” e indicó que, en este sentido, el total de las leyes que rigen sobre este asunto “están congeladas”.
También participaron del seminario la representante del Consejo de la Condición Femenina de Brasil, Rosmary Correa, quien criticó duramente el presupuesto destinado a la lucha contra la violencia domestica en el Mercosur. “Se necesitan más recursos, y eso es voluntad política de solucionar el problema”, dijo, tras hacer referencia a la “resistencia policial” para con este tema, como una de las dificultades a la hora de poner fin al flagelo. A su turno, la Directora del Instituto Nacional de Mujeres de Uruguay, Carmen Beramendi, hizo muestra de los logros obtenidos por el Plan Nacional de lucha contra la violencia doméstica vigente en su país desde el año 2002. Sin embargo, reconoció que el marco legal uruguayo es “restrictivo desde el punto de vista de la violencia de género”, ya que se engloban fenómenos que se producen fuera del ámbito familiar.
En base a agencias
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