En la inauguración del Instituto Social, Fernando Lugo abogó por un “cambio definitivo” en la dirección del Mercosur
“El fallo de los ciudadanos es inapelable”. Con esas palabras, el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, pareció remarcar el pasado jueves la importancia que su gobierno adjudica a la Cumbre Social como nexo de diálogo entre la sociedad civil y el resto de la institucionalidad mercosureña. En diálogo con el Boletín Somos Mercosur, el hasta entonces presidente pro témpore del bloque consideró que “sería una desconsideración” de parte de los mandatarios reunidos en Asunción en el marco de la XXVII Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur desatender lo que dio en llamar “exigencias válidas” de la sociedad civil de la región. No fueron palabras al viento: hacía pocos minutos, el mandatario había dejado inaugurado el Instituto Social del Mercosur y conversado, a solas, con una decena de representantes para recibir las conclusiones de la Cumbre Social.
En la inauguración del Instituto Social, ubicado en una modesta casa del centro de la capital paraguaya conocida como Villa Araucana, autoridades de gobierno, embajadores y representantes de la sociedad civil se abocaron a resaltar la importancia de fortalecer la dimensión social de la integración con el objetivo de superar las asimetrías sociales existentes en el bloque. En su discurso, el presidente Lugo definió la inauguración del Instituto como “un paso histórico para el proceso de integración” y reafirmó el compromiso de su gobierno con la esfera social: “No solo estamos iniciando la vida de una institución, sino que al mismo tiempo estamos dando muestras concretas de la dirección que queremos dar al Mercosur. Estamos cambiando definitivamente el rostro a esta integración regional”, expresó el jefe de Estado, durante un breve discurso en el local.
“Creemos y pregonamos un proceso de integración, donde la vida de las personas sea lo más importante. Por eso creemos en un Mercosur Social, direccionado al desarrollado integral, desde un enfoque de derechos que garantice la igualdad de oportunidades. En este marco, debemos mencionar nuestra creencia y compromiso en la profundización de la institucionalidad social, la estructura orgánica del Mercosur”, añadió Lugo. A su lado, el presidente de la Comisión de Representantes Permanentes (CRPM), Carlos “Chacho” Álvarez, que pocos minutos antes había abogado para que el bloque “no sea sólo un proyecto de base comercial”, asentía con la cabeza. Un gesto que pareció compartir la paraguaya María Rivarola, una reconocida doctora en Derecho a quien se le ha confiado la Direccción Ejecutiva de la institución.
Ricardo Scagliola
Boletín Somos Mercosur






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