La Cumbre Social volvió a condenar el golpe de Estado en Honduras y reclamó nuevos espacios de participación para la sociedad
Tras más de ocho horas de trabajo, los cerca de 200 participantes de la Cumbre Social -reunidos en torno a talleres sobre Agricultura familiar; Comunicación, Información y Trasparencia; Juventud, y Salud y Discapacidad- convergieron en una multitudinaria Sesión Plenaria que, presidida por los Puntos Focales de la Iniciativa Somos Mercosur, reivindicó el rol de la ciudadanía en el proceso de integración regional. En la reunión, que dio cierre a la primera etapa de la Cumbre, fueron leídos cuatro documentos con las conclusiones de cada uno de los talleres. Hacia el final, los puntos focales hicieron uso de la palabra y coincidieron en la necesidad de abrir nuevos espacios de participación a la sociedad civil.
Y es que ese fue, quizá, el reclamo más altisonante durante la Cumbre de Montevideo. Junto a la condena al golpe de Estado en Honduras y el reclamo de poner en marcha políticas públicas regionales para buscar “soluciones comunes a los problemas comunes”, el reclamo de fortalecer la participación social en los núcleos de decisión nacionales y regionales se hizo fuerte en la Cumbre Social. Los Puntos Focales escucharon. Y, durante la Sesión Plenaria, se hicieron eco del mensaje. Federico Gomensoro, Punto Focal uruguayo, prometió “hacer los máximos esfuerzos” durante el semestre que se avecina para “aumentar la presencia y representatividad de la sociedad civil en los espacios institucionales”.
Le siguió el brasileño Renato Martins: “Tengo la esperanza de que durante los próximos meses, los próximos años, daremos continuidad a esta experiencia. Soy consciente de que ello está íntimamente ligado a la posibilidad que tengan las organizaciones de la sociedad civil de hacerse escuchar en instancias tanto nacionales como regionales”. Brasil cuenta desde hace ya un tiempo con un Consejo Brasileño del Mercosur Social y Participativo, donde sociedad civil y gobierno intercambian sus visiones respecto al rumbo del bloque. En Argentina, con similares objetivos pero distinto formato, funciona el Consejo Consultivo de la Sociedad Civil. Paraguay y Uruguay, en cambio, se encuentran rezagados.
De ahí que gran parte de los desafíos de Somos Mercosur de cara a este nuevo semestre se encuentren en la posibilidad de institucionalizar la presencia de las organizaciones de la sociedad civil en nuevas instancias de decisión sobre política exterior, tanto en Paraguay como en Uruguay. “Ese quizá pase ahora a ser la mayor ambición de nuestro trabajo como puntos focales”, decía, en la Sesión Plenaria, el punto focal argentino, Óscar Laborde, en cuyo gobierno recae la nueva presidencia pro témpore del bloque. De cumplirse el objetivo de dotar de participación activa a las organizaciones de la sociedad civil, ello coronaría un largo proceso de intercambio entre gobiernos y sociedad civil. Un camino que, al momento, parece detenido a la espera de un gesto, una respuesta, que de luz verde al compromiso de las organizaciones sociales con el Mercosur ciudadano.
Ricardo Scagliola
Boletín Somos Mercosur








