El ingreso de Venezuela desata fuerte debate político en Brasil; en Paraguay el oficialismo busca acuerdos pero la oposición cierra filas
Hace ya mucho tiempo que el ingreso de Venezuela como miembro pleno del Mercosur viene ocupando la primera plana de la agenda noticiosa del bloque. Firmado por todos los países miembros a mediados del 2006, el protocolo que propone su ingreso definitivo aún debe ser ratificado por dos de los parlamentos del bloque: el de Brasil y el de Paraguay. Atada a la reticencia de las bancadas conservadores de Brasil y Paraguay, el retraso en la incorporación del vecino país al bloque se desprende de la contradicción que ciertos sectores advierten al contrastar la “cláusula democrática” que rige a los miembros del Mercosur con algunas de las políticas puestas en práctica por el gobierno presidido por el presidente Hugo Chávez. A pesar de la negativa de importantes sectores políticos de Brasil y Paraguay, el proyecto de incorporación del país caribeño cuenta con el respaldo gubernamental de todos los países miembros.
Esa diferencia fue puesta de manifiesto por el mismísimo Chávez en una alocución transmitida en cadena nacional de radio y televisión el pasado 29 de Abril. En esa ocasión, el primer mandatario dejó en claro su interés de concretar la adhesión lo antes posible. “Aspiramos a que todos los requisitos se cumplan y Venezuela se incorpore definitivamente”, anunció el jefe de Estado, quien predijo además que dicho ingreso dará “mayor fuerza al Mercosur y más fuerza a la unión del sur”. Para ello, el gobierno bolivariano ya cuenta con una comisión encargada de hacer las revisiones técnicas del caso y solucionar las trabas burocráticas antes del 26 de mayo, día en el que Chávez tiene previsto reunirse con su colega, Luiz Inácio Lula da Silva, en el estado brasileño de Bahía. Ambos mandatarios, que mantienen un régimen de reuniones cada tres meses desde 2007, se encontraron por última vez en enero pasado en el estado venezolano de Zulia.
Hace pocos días, el ingreso de Venezuela al Mercosur fue objeto de un intenso debate público en Brasil, luego de que el canciller Celso Amorim realizara una fuerte defensa de la incorporación del país caribeño y recibiera, a cambio, durísimas criticas de un grupo de parlamentarios que sostuvieron la idea de que la figura del presidente venezolano Hugo Chávez “atenta contra la democracia”. Los ataques fueron encarnados por el senador y ex jefe de Estado, Fernando Collor de Mello, quien gobernara Brasil entre los años 1990 y 1992, momento en el que abandonó el cargo en medio de un escandaloso caso de corrupción. Chávez “lucha por un proyecto político propio, que va frontalmente en contra del perfil de la actuación externa de Brasil, que busca la paz, la integración, y evita la confrontación”, opinó Collor, para quien el ingreso de Venezuela al Mercosur dista de significar un paso positivo para el avance del proyecto de integración.
En uno de los pasajes más intensos de su discurso en el deliberativo brasileño, Collor auguró que la presencia de Venezuela provocará “graves fisuras” políticas en la región debido a la falta de moderación de su presidente. El ex presidente brasileño recordó algunas de las declaraciones de Chávez en las cuales afirmaba que tanto el Mercosur como la Comunidad Andina (CAN), abandonada por Venezuela, “nacieron dentro del neoliberalismo y constituyen una integración de empresas, de la elite y de las transnacionales”. Amorim, que se entrevistó semanas atrás en Caracas con el presidente Chávez, replicó que es “imposible” pensar en la posibilidad de que Brasil tenga únicamente socios “hechos a su imagen y semejanza” y subrayó el “compromiso” existente por parte de Venezuela para con la integración y el fomento del comercio regional. Sostuvo, en ese sentido, que el Mercosur es “un núcleo dinámico de la integración latinoamericana”.
Amorim ratificó además la importancia del ingreso de Venezuela en el peso de su Producto Bruto Interno (PBI), el “tercero de Suramérica”, y en el volumen de las exportaciones de su país con destino al país caribeño, superiores a las dirigidas a países como Francia, Italia, Rusia o el Reino Unido. Para el canciller, la incorporación de Venezuela “tiene valor económico, estratégico y simbólico”. Y respecto a las dudas expresadas sobre la vigencia de la democracia en Venezuela, recordó que desde la llegada de Chávez al poder en 1999, fueron doce las instancias electorales que, bajo la atenta mirada de observadores internacionales, avalaron la transparencia de los procesos. En tanto, y en un marco similar al que rodeó la presencia de Amorim en el legislativo norteño, la Comisión de Relaciones Exteriores continuará en los próximos días con su análisis del tema. En caso de aprobarse el Tratado de Adhesión de Venezuela, el mismo deberá ser sometido a votación en el plenario del Senado.
Figuritas repetidas
Al igual que en el caso de Brasil, en Paraguay las posiciones son variadas. El flamante canciller, Héctor Lacognata, considera más que positivo el ingreso pleno de Venezuela. Piensa que contribuirá al equilibrio regional, ante la hegemonía que atribuye a Brasil en el bloque suramericano. “No hay experiencia histórica de construcción de un bloque en un proceso de integración con al hegemonía de uno de los países más grandes como es la de Brasil”, afirmó Lacognata a la hora de su asunción como ministro. Ese día, el ministro vaticinó que, de continuar con este formato de cuatro estados partes, “el Mercosur no tiene futuro”. Pero, lejos de esa postura, la oposición, que cuenta con mayoría parlamentaria, cierra filas para impedir que se concrete la incorporación plena del país que preside Hugo Chávez, incluido el Partido Patria Querida (PPQ), al cual hasta hace pocas semanas perteneció el mismísimo Lacognata, y al cual renunció precisamente por diferencias respecto a las políticas sobre integración.
Martín Araújo
Boletín Somos Mercosur








