Para el Foro de San Pablo, el conflicto entre Bogotá y Caracas es “resultado” de “una disputa por el rumbo del continente”

Con multitudinaria asistencia, y tan sólo dos días de diferencia, la sociedad civil analizó la semana pasada el rumbo de los procesos de integración latinoamericanos. Miles de delegados de cientos de organizaciones sociales y políticas se congregaron en la capital paraguaya en torno al Foro Social de las Américas, una iniciativa descentralizadora del Foro Social Mundial (FSM), casi al mismo tiempo que en la capital argentina hacían lo propio los partidos políticos progresistas de la región, nucleados en torno al Foro de Sao Paulo. Si en Asunción el punto alto de la cita fue la presencia de tres mandatarios, en Buenos Aires la atención se congregó sobre el depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya.

Junto al el ex ministro del Interior de Nicaragua, Tomas Borge, y el asesor del presidente brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva, Marco Aurelio García, Zelaya participó de la apertura del XVI Foro de San Pablo, donde advirtió sobre “las inclemencias del ascenso al poder de una oligarquía criminal” y obtuvo un fuerte respaldo de más de doscientos dirigentes de izquierda de treinta y tres países de Latinoamérica y el Caribe. “El Foro rechaza el golpe (que derrocó al ex jefe de Estado), rechaza el Gobierno (de Porfirio Lobo) elegido en una situación de ilegitimidad, y reconoce a Zelaya”, aseguró el dirigente del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, Walter Pomar.

Zelaya, albergado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa tras su derrocamiento por un golpe militar en junio de 2009 y actualmente exiliado en República Dominicana, acusó a Estados Unidos de haber apoyado las elecciones “fraudulentas” que llevaron a Lobo al poder en noviembre pasado y a las que “sólo asistió el 30 por ciento” del electorado. El depuesto presidente hondureño denunció la existencia en su país de “represión, tortura y muerte” con “una lógica de terrorismo de Estado para que el pueblo no pueda organizarse” y advirtió sobre el “daño” que generaron en la región “el modelo neoliberal y el Consenso de Washington”.

El Foro de San Pablo dedicó buena parte de su tiempo a analizar el conflicto entre Colombia y Venezuela y la gestión de la Unión de las Naciones Suramericanas (Unasur) para descomprimir la situación. En un documento base distribuido a los asistentes al encuentro, el Foro destaca que el conflicto entre Bogotá y Caracas responde “al interés” de los sectores colombianos “más reaccionarios” en el contexto de la “disputa reñida” entre fuerzas populares y la derecha por “los rumbos” de América Latina, frente a lo cual es necesario “ampliar la unidad de los partidos de izquierda, derrotar la contraofensiva de la derecha y consolidar la integración regional”.

Asunción de un nuevo modelo

Con una masiva convocatoria, el IV Foro Social de las Américas congregó a medio millar de representantes de movimientos y redes sociales de América Latina y Europa. Según los organizadores, participaron más de 10 mil personas. El Foro de Asunción tuvo como invitados especiales a los presidentes Evo Morales, de Bolivia, Fernando Lugo, de Paraguay, y José Mujica, de Uruguay, que juntos participaron en un acto en solidaridad con el proceso paraguayo que llevó a Lugo a la presidencia el 15 de agosto de 2008. En el acto, los mandatarios reforzaron su compromiso con la integración “más allá de cualquier otra receta que pretenda dar un paso atrás”.

Lugo opinó que, en la actualidad, Latinoamérica es “el continente de la esperanza para el mundo” y que este foro es el refugio de la dignidad de los pueblos que intenta diseñar estrategias y el camino a seguir en la búsqueda incansable de la tierra sin el mal que presagiaron los ancestros guaraníes”. El presidente de Bolivia, Evo Morales, explicó que “donde hay bases militares jamás habrá desarrollo para los pueblos” y resaltó la reciente resolución de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que declaró al agua como un Derecho Humano, alegando que “ya no se podrá tomar como mercancía a un derecho básico para todas las personas”. Mujica, señaló que “larga es la marcha, largo el compromiso y la esperanza para cambiar a Latinoamérica”.

En el Foro Social, los asistentes concluyeron que la pequeña agricultura, de inspiración solidaria y cooperativa, es la única vía para garantizar la soberanía alimentaria en América Latina. La atención del evento desarrollado en Asunción centró sus miradas en la soberanía alimentaria. Organizaciones campesinas y sociales insistieron en que la producción en manos de los campesinos asegura una soberanía alimentaria saludable y sustentable, atendiendo la disputa entre el modelo agroecológico (generación de alimentos de forma autónoma y saludable, sin uso de fertilizantes ni pesticidas tóxicos) y el agroindustrial, orientado a la economía de mercado.

Con algunos matices, tanto en Asunción como en Buenos Aires hubo elogios y llamados de atención a los gobiernos de la región y pedidos de profundización de los procesos de integración regional al conjunto de los presidentes latinoamericanos. En ambas citas se reivindicó la ilegitimidad del actual gobierno hondureño y se señaló a Estados Unidos como promotor de un modelo neoliberal que, sostienen, aún hace estragos en América Latina.

Redacción, Boletín Somos Mercosur

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