Mercadante asumió al frente del Parlamento con fuertes críticas a los mercoescépticos y promesas de consolidación institucional
“Para utilizar una expresión bastante popular en Brasil, el Mercosur tiene su identidad en la afirmación conjunta de los intereses de los países en el escenario mundial”, lanzó el brasileño Aloizo Mercadante durante el mensaje al plenario del Parlamento del Mercosur, el lunes pasado, durante la ceremonia en la que asumió el cargo de presidente del deliberativo regional. No fueron palabras al viento. Durante todo su discurso, sobrevoló en el Parlamento un clima de respuesta a los dichos de un compatriota suyo, José Serra, aspirante a la presidencia brasileña. Meses atrás, Serra, opositor al gobernante Partido de los Trabajadores (PT), había manifestado que “El Mercosur es una farsa” y “un obstáculo para que Brasil haga sus propios acuerdos individuales en comercio”.
Flexibilización a conciencia
“Observo con espanto el resurgimiento, especialmente en Brasil, de antiguas voces mercoescépticas que pregonan por la disgregación regional de nuestros países y la necesidad de firmar acuerdos de libre comercio sólo con las nacionales más desarrolladas”, acentuó Mercadante. La crítica a Serra era, a esa altura, más que evidente. Los parlamentarios del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), por el cual Serra fue elegido candidato a la presidencia, miraban de reojo. Pero Mercadante subió la apuesta: repasó la historia del Mercosur, trajo a la memoria el recuerdo de quienes firmaban la defunción del bloque y, ya como presidente del Parlamento, retrucó: “Con sus fragilidades y problemas, el Mercosur está más vivo que nunca”.
En tono sereno, el parlamentario brasileño señaló que “El Mercosur no pertenece a candidatos ni partidos” y que “su futuro está inscripto en el granito de los intereses nacionales de cada uno de los países que conforman el bloque”. El nuevo presidente dijo que sobre esa base se asientan los otros vectores importantes de la integración, entre los que mencionó la libre circulación de personas, la armonización de las legislaciones, la constitución de instituciones supranacionales y, sobre todo, la construcción de ciudadanía común. Destacó al Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (FOCEM) en el combate de las asimetrías, hizo lo propio con el Parlamento como ámbito de representación ciudadana, y ubicó al Tribunal de Justicia como una tarea pendiente.
Pero, en todo momento, Mercadante volvió sobre los mercoescépticos, de los que dijo, “tienen todo el derecho de defender la idea de que el Mercosur tiene que ser flexibilizado” siempre y cuando se tenga “claridad” en torno a la idea de que, en ese caso, “el Mercosur dejará de ser el Mercosur para transformarse en una especie de Área de Libre Comercio del Sur, una ALCASUR”. Así, señaló, “El Tratado de Asunción deberá ser renegociado”, y los parlamentarios –dijo- deberán renunciar a las negociaciones conjuntas, las instituciones supranacionales y la libre circulación de personas”. “Sería una flexibilización sin vuelta”, resumió Mercadante, quien advirtió que “Un ALCASUR prescindiría de un verdadero legislativo” porque “Las áreas de libre comercio no construyen ciudadanías sino muros”.
Desafíos pendientes
En la segunda parte de su discurso de asunción, Mercadante abogó por profundizar la cooperación Sur-Sur como respuesta a la crisis económica internacional al tiempo que llamó a alcanzar un “acuerdo equilibrado con la Unión Europea” y reclamó corregir las graves asimetrías del comercio mundial con un acuerdo en Doha que, particularmente, subsane aquellas relativas a la agricultura. Mencionó las asimetrías internas como “la principal fragilidad del Mercosur” y sostuvo que para construir ciudadanía comunitaria es necesario enfrentar las desigualdades internas. Fue contemplativo con los países más pequeños: “Si quiere tener éxito, el Mercosur jamás podrá tener socios minoritarios. Todos los Estados, sin excepción, deben ser grandes dentro del Mercosur”, afirmó.
En referencia al rol del Parlamento, Mercadante remarcó su “papel prioritario” en lo atinente a la superación de las asimetrías y la consolidación del proceso de integración. Habló del déficit democrático del bloque, algo que debe ser resarcido “con urgencia” porque, afirmó, es una situación incompatible con la consolidación de la integración. “No pueden existir espacios políticos vacíos de ciudadanía”, siguió, y fue autocrítico al decir que en sus tres años de existencia, “El Parlamento del Mercosur no se detuvo a explorar sus nuevas funciones” y “tampoco discutió con la intensidad necesaria, junto con la sociedad civil del bloque, los temas de gran interés para la ciudadanía de los Estados parte”. “Precisamos traspasar con urgencia esa fase inicial del Parlamento”, agregó.
Para ello, el brasileño propuso construir “una agenda de temas importantes” a ser discutida en profundidad con las sociedades del bloque y posteriormente transformada en “propuestas concretas de normas y armonización de legislaciones para los Estados partes”. “Tenemos que comenzar a hacer aquello para lo cual los parlamentos son creados: legislar”, sostuvo Mercadante, que volvió a criticar al Parlamento por haber perdido el tiempo en la discusión sobre la cuestión de la proporcionalidad de la representación ciudadana, “fundamental para que el Parlamento del Mercosur sea un auténtico portavoz de los habitantes de todos sus miembros”. Pero hubo más críticas para el legislativo.
“El Parlamento del Mercosur ya podría estar realizando elecciones directas y exclusivas en todos los Estados partes, tal como preveía inicialmente su Protocolo Constitutivo”, dijo el parlamentario brasileño. “Con eso, la consolidación del Parlamento será definitiva. Todos los Estados Partes se ven perjudicados por esa indefinición”, sostuvo, para luego sellar un compromiso ante el plenario legislativo: “Pretendo poner todo mi empeño para que esa cuestión sea resuelta de una vez por todas”. Pero Mercadante fue más lejos, y abogó por solucionar además “los graves problemas administrativos” para lo cual, dijo, se necesita “un cuerpo técnico estable, elegido mediante concurso público”.
Para el flamante presidente, la solución pasa también por que el deliberativo cuente con “funcionarios con dedicación exclusiva”, fundamentales “para hacer que el Parlamento funcione de un modo más eficiente”. “Tenemos que invertir, de la misma forma, en la transparencia de la gestión de los recursos públicos utilizados por esta institución”, replicó. En ese sentido, el brasileño pidió comprender que el legislativo regional es “una especie de vitrina de nuestras democracias”, lo cual implica la necesidad de contar con “una institución ágil, eficiente y transparente, regida por principios republicanos”. Ya en el final de su discurso, el ahora presidente del Parlamento del Mercosur reconoció que “las tareas son inmensas”, para lo cual dijo contar con “toda la determinación necesaria”.
Sobre el final, Mercadante anunció –no sin algunas sorpresas- su despedida de la vida parlamentaria. Citó al sociólogo y otrora brasileño Gilberto Freyre al decir que “los congresistas son los únicos capaces de hacer un discurso en su propio entierro” y advirtió que aún en el caso de perder la gobernación de San Pablo, a la que se postula por el oficialista PT, deberá ausentarse de la tarea legislativa. Mercadante, uno de los hombres de mayor confianza del presidente Lula –fue de los diputados federales más votados por el PT y compañero suyo de fórmula, hace 16 años- eligió terminar su tarea en el ámbito legislativo al frente del Parlamento del Mercosur. Con una aclaración: “No me despediré del Mercosur. Donde sea que vaya, llevaré conmigo el ideal de la integración”.
Ricardo Scagliola, Boletín Somos Mercosur








