Acuerdo militar de Colombia con Estados Unidos y compra de armas de Venezuela a Rusia traban entendimiento en la Unasur

Tras más de ocho horas de debate, Colombia decidió no firmar el documento final de la Reunión de Ministros de Defensa de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) al estar en desacuerdo con los puntos del texto, ya que el gobierno de Álvaro Uribe exige que las reuniones no se concentren en su acuerdo militar con Estados Unidos para la instalación de al menos siete bases para operaciones contra el narcotráfico, sino en la oferta de garantías para abordar todos los temas propuestos, incluidos la compraventa de armamento en otros países de la región (en obvia referencia a los acuerdos de Caracas con Moscú) y la presencia de las FARC en otros países. “Aquí tiene que haber garantías para todos”, explicó el ministro colombiano, Gabriel Silva.

El encuentro se celebró en un ambiente tenso, arrastrado de la cumbre de presidentes del pasado 28 de agosto en Bariloche, donde todos los países se mostraron preocupados por el acuerdo de Uribe con el Pentágono. Este martes, en Quito, hubo incluso un fuerte choque verbal entre los delegados venezolanos y estadounidenses por las declaraciones de la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, que el lunes expresó la “preocupación” de Washington por la compra de armamento de Caracas a Moscú. Al respecto, el ministro de Exteriores venezolano, Nicolás Maduro, dijo que Estados Unidos no tiene “asidero moral ni político” para hablar de ello, ya que es “el peor ejemplo de armamentismo y guerrerismo”.

A pesar de los desacuerdos, tanto Colombia como Bolivia dejaron la puerta abierta a un próximo encuentro, decisión que depende del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, por ser el mandatario que actualmente ejerce la presidencia de turno de la entidad. Perú, por su parte, pidió poner “freno a los acuerdos militares” en la región mediante un pacto de “no agresión militar”, en una carta previa que el presidente Alan García envió a través de la cancillería peruana a los doce países presentes en el encuentro. Pero el ministro chileno de Relaciones Exteriores, Mariano Fernández, rechazó el pedido del gobierno peruano por considerar que la suscripción de “un pacto de no agresión militar” entre los países de Unasur es un lenguaje propio de un “clima bélico”.

“Lo que no nos pareció correcto es la idea de llegar a un pacto de no agresión porque eso suena a un lenguaje militar clásico y nos parece que hemos avanzado lo suficiente como para utilizar un lenguaje más de cooperación y asociación”, explicó Fernández. Brasil, por su parte, insistió a través de sus representantes en la necesidad de que Colombia de “garantías de transparencia” a la región respecto a la instalación de las bases estadounidense, una postura similar a la de Argentina, expresada a través de su ministro de Exteriores, Jorge Taiana, quien consideró que “hubo muy poca flexibilidad del lado de Colombia” durante la reunión celebrada el martes. “Todos ofrecimos flexibilidad, pero en verdad hubo muy poca flexibilidad del lado de Colombia”, expresó.

Redacción
En base a agencias

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