Unasur se reunió de urgencia en Santiago para analizar crisis institucional boliviana: respaldo regional al gobierno de Morales
Convocada a instancias de la mandataria chilena y actual titular pro témpore del bloque, Michelle Bachelet, una Cumbre de Emergencia de la Unión de Naciones Suramericanas analizó ayer la situación institucional boliviana. La reunión, realizada luego de que en los últimos días recrudecieran los enfrentamientos entre oficialistas y opositores con un saldo de más de 30 muertos, reunió en el histórico Palacio de la Moneda a nueve jefes de Estado de la docena que participan formalmente de la organización regional. Se hicieron presentes en el encuentro los jefes de Estado de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela. El objetivo central del encuentro fue “proponer una actitud constructiva que permita acercar las partes, al tiempo de apoyar los esfuerzos del pueblo boliviano y de su gobierno por garantizar el proceso democrático y la estabilidad y la paz en Bolivia”, según se informó desde la cancillería chilena. La declaración final resultante de la Cumbre, desarrollada a lo largo de nueve puntos, constituyó un fuerte espaldarazo al gobierno de Evo Morales.
Para Bachelet primó la urgencia: “No queríamos permanecer impávidos ante una situación que nos preocupa”, sostuvo. Lo cierto es que a cuatro meses de su fundación, la Unasur puso a prueba este lunes en Santiago su capacidad para resolver conflictos en la región. Enfrentado al reto de cumplir con su objetivo de “construir una identidad y ciudadanía sudamericanas y desarrollar un espacio regional integrado”, el bloque analizó la situación de Bolivia y buscó allanar el camino para posibles soluciones a una crisis que comenzó hace dos semanas con una ola de protestas en las regiones de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando -controladas por la oposición- que han causado ya una treintena de muertos. Por su parte, los prefectos enfrentados a Evo Morales enviaron una carta a la presidencia de Unasur solicitando su presencia en la cumbre de Santiago, pero oficialmente no ha habido respuesta alguna. En la declaración resultante de la reunión, los presidentes establecen la creación de una comisión para investigar los disturibios suscitados en la región de Pando y dejan claro que no tolerarán golpes de Estado de ningún tipo.
Otra de las resoluciones adoptadas por los presidentes condena la ocupación de las instalaciones gubernamentales por parte de opositores y exige la pronta devolución de todas ellas al Estado. Además, dejaron en claro que no tolerarán ningún tipo de ruptura institucional que termine atentando contra la integridad territorial de Bolivia. Previamente a la reunión, el canciller chileno, Alejandro Foxley, dijo que en las últimas horas los gobernantes de los países de Unasur “han estado en permanente contacto para ver cómo evolucionan los acontecimientos en Bolivia” para “colaborar en todo lo que sea necesario”. Tras la reunión, Foxley subrayó que la Unasur trabajará en coordinación con la Organización de Estados Americanos (OEA), cuyo secretario general, José Miguel Insulza, viajó este domingo desde Washington a Santiago para participar en la reunión extraordinaria. Puertas afuera del Palacio de la Moneda, símbolo de la resistencia democrática a las dictaduras de la región, simpatizantes y detractores de Morales reproducían la imagen de la división de un país. Adentro, el abrazo a la democracia era más fuerte.
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