Chávez y Lula se reunieron en Manaos para analizar el avance de los proyectos de integración y acelerar su puesta en marcha
Luego de casi diez meses, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se reunió el pasado jueves en la ciudad amazónica de Manaos con su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, con el fin de acordar proyectos energéticos y de integración latinoamericana. El líder bolivariano manifestó su molestia por el retraso en la incorporación de Venezuela al MERCOSUR, el desarrollo del Gasoducto del Sur y la creación del Banco del Sur.
En lo que se configuró como una señal hacia algunos países sudamericanos, el presidente venezolano protestó por las demoras en la concreción de varios proyectos propuestos por su país, como la integración de Venezuela al MERCOSUR en calidad de miembro pleno, una decisión que está en manos de los Congresos de Brasil y Paraguay. Chávez subrayó que aun en caso de no ingresar al bloque regional, el país caribeño seguirá trabajando en favor de la integración continental.
En referencia al Gasoducto del Sur, Chávez volvió a insistir en el monumental proyecto para llevar gas venezolano hasta Argentina a través de territorio brasileño. “No se puede entender la resistencia en ciertos sectores de Brasil”, dijo Chávez al señalar responsables. El presidente alertó que, si los otros países se oponen al gasoducto, pueden llegar a carecer de energía. “Un día tocarán la puerta de Venezuela porque se les apagará la luz”, advirtió.
No obstante, Chávez admitió que hay trabas burocráticas que aún no han sido vencidas “de parte y parte”, en referencia a Venezuela y Brasil, que deberían desarrollar las primeras etapas del proyecto gasífero. Además recordó que existen otras alternativas, como la construcción de plantas de regasificación de gas licuado, que según dijo ya han comenzado a estudiar con el presidente argentino, Néstor Kirchner.
Otro reclamo de Caracas surgió en torno del Banco del Sur. El mandatario bolivariano cuestionó las dudas y resquemores que persisten en sectores brasileños en relación con la nueva institución financiera, que según Chávez arrancará en noviembre con Venezuela, Ecuador, Argentina y Bolivia como miembros. “Ojalá sea también con Brasil, con Paraguay, con todos los países de Sudamérica”, afirmó Chávez.
“Hemos hablado con Kirchner, con Correa, con el presidente boliviano Evo Morales y estamos listos para arrancar en noviembre”, explicó el líder venezolano, quien señaló que la sede del Banco del Sur estará en Caracas. “No hacen falta más reuniones, porque todo está listo y no podemos esperar más”, aseguró, después de las turbulencias financieras desatadas en las últimas semanas que se habrían producido por un “manejo irresponsable” del gobierno de Estados Unidos. “Tenemos que protegernos, porque no sabemos cuándo estallará la burbuja especulativa”, añadió Chávez.
Por otra parte, el embajador de Venezuela en Brasil, Julio García Montoya, dijo que otro de los temas centrales en la agenda bilateral es la participación del ente petrolero estatal venezolano Pdvsa en la refinería Abreu e Lima, que construye Petrobras en el nororiental estado brasileño de Pernambuco. Al desembarcar en Manaos, el presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, dijo que además se debatirá la cooperación de Petrobras en la explotación de crudo en la Faja del Orinoco, en Venezuela.
La designación de Chávez como mediador entre el gobierno colombiano presidido por Álvaro Uribe y la guerrilla, para lograr un acuerdo que permita el canje de medio millar de militantes y medio centenar de secuestrados en manos rebeldes, también estuvo sobre la mesa. Es que el presidente Lula da Silva le propuso al mandatario venezolano que la negociación entre el jefe de Estado bolivariano y la dirección máxima de las FARC se haga en Brasil. Bogotá rechaza que el encuentro se efectúe en Colombia, de modo tal que Brasil podría ser uno de los territorios elegidos.
Luego del almuerzo con Chávez, existía la posibilidad de que Lula se reuniera con los mandatarios de Ecuador y Venezuela, según lo había anunciado la presidencia. Tras reunirse con Kirchner, Correa viajó a Brasil desde Argentina para discutir la construcción de la ruta comercial Manta-Manaos que conectaría al Atlántico y el Pacífico a través de ambos puertos. El presidente ecuatoriano además pretendía abordar la renegociación del contrato con la petrolera estatal brasileña Petrobras por supuestas irregularidades denunciadas por Ecuador, según informó el diario La Hora de ese país.
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