Presidentes anunciaron desconocimiento del gobierno electo en Honduras y acordaron retomar las negociaciones con los Veintisiete
Los presidentes del Mercosur ratificaron en la Cumbre de Jefes de Estado su “más enérgica condena” al Golpe de Estado de Honduras y anunciaron su “pleno desconocimiento” del nuevo gobierno surgido de las elecciones del pasado 29 de noviembre. La postura fue fijada en un “comunicado especial” emitido durante la reunión de mandatarios, y fue firmado por los presidentes Cristina Fernández, de Argentina; Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil; Fernando Lugo, de Paraguay; Tabaré Vázquez, de Uruguay, y Hugo Chávez, de Venezuela. La declaración, leída por el presidente Vázquez, considera “inaceptables las graves violaciones de los derechos humanos y libertades fundamentales del pueblo hondureño”.
“Ante la no restitución del presidente José Manuel Zelaya en el cargo para el que fue democráticamente elegido por el pueblo hondureño, (los miembros del Mercosur) manifiestan el total y pleno desconocimiento de los comicios electorales realizados el pasado 29 de noviembre por el Gobierno de facto”, agrega el documento, que más adelante agrega que los comicios “fueron desarrollados en un ambiente de inconstitucionalidad, ilegitimidad e ilegalidad, constituyendo un duro golpe a los valores democráticos de América Latina y el Caribe”. Junto con la reactivación de las negociaciones con la Unión Europea en busca de un acuerdo de asociación, la situación en Honduras ocupó gran parte de las deliberaciones de la Cumbre.
El Mercosur mira a Europa
En la que fue la otra gran novedad de la Cumbre de Montevideo, los mandatarios del bloque decidieron volver su mirada hacia Europa en busca de reflotar las negociaciones para un acuerdo interbloque de asociación política y comercial. Así, los presidentes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay acordaron retomar a la brevedad las conversaciones iniciadas con la Unión Europea (UE) hace una década, pero estancadas desde 2004 a partir de desacuerdos en la oferta agrícola realizada por el viejo continente. La tarea de volver a negociar con Europa fue encomendada a la presidenta argentina, Cristina Fernández, al tomar el relevo en la titularidad rotativa del bloque suramericano de manos del uruguayo Tabaré Vázquez.
Un acuerdo con los Veintisiete constituiría para el Mercosur un hito para su agenda externa frente a los magros resultados que el proceso de integración consiguió en los últimos años, motivo de constantes expresiones de insatisfacción entre los socios. El nuevo contexto internacional, crisis global mediante, parece haber animado a las partes a retomar las conversaciones que, de llegar a buen puerto, darán paso a la creación de la mayor zona de libre comercio del mundo, con 700 millones de habitantes. En la Cumbre, Fernández destacó la sintonía lograda con el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, para descongelar las tratativas, en el marco de la Cumbre Iberoamericana celebrada en Portugal.
El objetivo, explicó la mandataria, es explorar los puntos de acuerdo y desacuerdo para llegar a mayo próximo, cuando se celebre en Madrid la Cumbre UE, Latinoamérica y el Caribe, con una hoja de ruta que permita un entendimiento. Fernández propuso cambiar de metodología en la nueva etapa de negociación, iniciando por los puntos en los que ya hay comunión -el político y el de cooperación-, pasar luego a los que tienen acuerdos parciales -servicios y compras gubernamentales-, para dejar “encapsulados” los más reñidos: el capítulo de comercio agrícola y el de bienes industriales. Respecto a ello, Fernández dijo que planteará, apenas España asuma la presidencia rotativa de la UE, acordar “mecanismos de adaptación competitiva” que tengan en cuenta las debilidades de los diversos sectores económicos involucrados en el tratado.
Redacción
Boletín Somos Mercosur






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