Rosinha: “Hay parlamentarios que no logran comprender que el Parlamento del Mercosur no está para defender intereses nacionales”

Hotel Four Points. 8.30 am. Fue una semana intensa para el presidente del Parlamento del Mercosur. Pero ya es viernes, y en un par de horas despega su vuelo hacia Brasil. Está preocupado. Es día de consulta, y el tiempo se escurre entre preguntas y respuestas. Y repreguntas. Y más respuestas. Pero él no tiene problemas en contestar. Se siente a gusto. Florisvaldo Fier es conocido como Doutor Rosinha. La historia ya la hemos contado por éste medio, pero vale la pena repasarla. De hecho, subyace en toda la conversación. Es médico. Sus prioridades para el Parlamento. La integración a dos velocidades. Estados Unidos. Las asimetrías. Los prejuicios culturales. Y las nuevas miradas. En una extensa entrevista, el presidente del legislativo regional no deja margen para las dudas. Opina sin miedo a caer en lo políticamente incorrecto. Y hasta se da el gusto de discrepar con el mismísimo ministro de Defensa de su país, Nelson Jobim. Pero, lo más importante, lanza una novedosa iniciativa para darle funcionalidad al Parlamento del Mercosur. Propone reformar los reglamentos internos de los deliberativos nacionales y pensar en clave supranacional.

-¿Cómo imagina al Parlamento del Mercosur al término de su mandato? ¿Por dónde pasan sus prioridades como presidente?

-La tarea está dividida en tres áreas. La primera de ellas es la de la visibilidad pública, que no es sólo llevar ministros, sino también organizar eventos, mostrar todo lo que se está haciendo. Tenemos para noviembre un debate sobre la cuestión ambiental y otro en Araraquara, ahora en octubre. Tenemos un seminario sobre la cuestión de las relaciones del trabajo. El grupo de diagnóstico sobre el estado de situación del Mercosur se encuentra trabajando sin pausas. Queremos que el trabajo del Parlamento tenga una mayor visibilidad de la mano de la participación de la sociedad. Otro punto es la cuestión de la proporcionalidad. Entre bastidores estamos hablando mucho sobre la proporcionalidad. El caso de Brasil es clave en éste tema. Porque debemos integrar el Mercosur, pero también debemos integrar a Brasil en el Mercosur. Es un país muy grande, y si no tenemos representación de todos los estados podríamos quedar atrapados en una situación de déficit democrático. Y lo tercero refiere al papel del propio Parlamento del Mercosur. Para los parlamentos nacionales, el papel del Parlamento del Mercosur es secundario. Pero ahí está el artículo 4° del Protocolo Constitutivo, que dice que nosotros tenemos que ser consultados por los acuerdos. Si nosotros no somos consultados, perdemos nuestro papel, nuestra razón de ser. Entonces estoy trabajando para elaborar una propuesta a la presidencia semestral de cómo se debe aplicar el mecanismo de la consulta al Parlamento.

-¿Es necesario reformar las constituciones nacionales para cambiar el mecanismo de consulta?

-Yo creo que no sería necesario. Eso sí: deberíamos cambiar los regimientos internos de los parlamentos nacionales. El del Congreso de Brasil ya está reformado. Lleva el nombre de Resolución Nº 1 del Congreso Nacional, y tiene validez hasta el 31 de diciembre de 2010. Después de las elecciones directas a parlamentarios del Mercosur, el legislativo nacional brasileño tendrá otra dinámica de trabajo respecto al Parlamento del Mercosur.

-¿No sería necesaria una reforma institucional regional para concretar los cambios que usted propone?

-Una reforma institucional es necesaria. Pero cuidado, yo no propongo un medio de consulta supranacional inmediato. Yo creo, eso sí, que debe haber un debate de algunas decisiones supranacionales.

-Vayamos al tema de la representación. Usted dijo alguna vez que la del parlamento es una “representación mentirosa” y que debía cambiarse. ¿En qué están sus gestiones para transformar la representación parlamentaria de acuerdo a la cantidad de habitantes?

-Nuestras gestiones son entre los parlamentares. Estamos formando, ya está casi formado, un grupo de parlamentarios que no hace parte de los grupos formales, es informal, donde se está trabajando la diplomacia parlamentaria para llegar a una propuesta. Yo tengo que discutir en mi país con algunos parlamentarios para terminar de definir una propuesta. Lo mismo Argentina. Hay parlamentarios de los cuatros países trabajando en esto. Yo creo que en la próxima sesión nuestra, el día 4 de noviembre, ya va a haber algo formulado.

-Hace un tiempo, el presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur (CRPM) decía a este medio que, para el caso de algunos países que avanzan más lentamente en la integración, cabía la posibilidad de plantearse una integración a dos velocidades. ¿Está de acuerdo con eso?

-Sí, puede ser. En todo caso, lo que creo es que eso debe funcionar dentro de los límites del Mercosur, pero nunca mediante acuerdos bilaterales con terceros países, fuera del ámbito del Mercosur. Eso es lo que llamamos flexibilización negativa; permitir, por ejemplo, que Uruguay firme un tratado de libre comercio con los Estados Unidos. Yo llamaría flexibilización positiva a los acuerdos bilaterales dentro del Mercosur. Es el caso de Brasil y Uruguay y su acuerdo de frontera. Paraguay todavía no consiguió firmar con Brasil, pero Uruguay ya lo firmó y el acuerdo ya está siendo implantado.

-¿Coincide con el ministro de Defensa brasileño, Nelson Jobim, en que la cuarta flota militar de los Estados Unidos es una simple cuestión administrativa?

-No coincido, no. No es una simple cuestión administrativa. En mi opinión, los Estados Unidos nuevamente están haciendo el papel del policía del mundo, manteniendo su papel de policía del mundo.

-Y el Consejo de Defensa Sudamericano, cómo lo ve?

-Yo lo veo como algo positivo. Pero es fácil construirlo por las propias características de los gobiernos sudamericanos. Nuestros países no están acostumbrados a la integración en materia de defensa. Pero es un buen paso. Y el Consejo debe estar en el horizonte de nuestras perspectivas. Es muy necesario.

-Da la impresión que con su presidencia, el Parlamento comenzó a construir cierta identidad y a aceitar ciertos mecanismos. En un comienzo, se lo vio lento y perezoso, como aceptando ciertos mecanismos y asumiendo su propia función. Ahora se lo ve con cierta iniciativa política, cobrando presencia en muchos temas. ¿Qué la identidad le quiere dar al Parlamento del Mercosur?

-La identidad de la autonomía. El parlamento de la iniciativa firme. En Tucumán, cuando yo asumí, y mientras los gobiernos demostraban su preocupación por la directiva europea para la inmigración, el Parlamento del Mercosur fue el primero en rechazarla. Fue un paso importante. Y yo creo que el camino, además, es trabajar la visibilidad. Nosotros, como Parlamento, tenemos que mostrarle a la gente que los intereses que nos mueven son los derechos de la ciudadanía. A veces los intereses nacionales representados dentro del bloque no garantizan la presencia ciudadana. Ése debe ser el objetivo y por eso también estamos trabajando en el diagnóstico del Mercosur, que yo no conozco aún los contenidos, pero creo que debe poner el dedo en la herida. Hay heridas en el Mercosur. Pero pareciera que todo queda cubierto. Se pone un esparadrapo y a otra cosa. Es que el parlamento vive hoy una dificultad, una dificultad cultural de algunos parlamentarios, que no consiguen comprender el papel del legislativo todavía, porque no es para defender el nacional, sino a la ciudadanía. Esa dificultad es cultural e individual, de muchos parlamentarios, que luego del nombre de dan en llamar parlamentarios nacionales y en tercer lugar, del Mercosur. Se da más prioridad a la tarea de parlamentarios nacionales, que son estructurados, tienen un papel definido y un sueldo que la sociedad les paga. Aquí no tenemos sueldo. Es algo así como: donde cobro más, me dedico más. Donde cobro menos, me dedico menos. Somos pocos los que asumimos el compromiso de construir efectivamente el parlamento…

-Esa concepción nacional de la que habla quizá también se exprese en los Fondos de Convergencia Estructural del Mercosur (FOCEM), al adjudicar el dinero para los proyectos por país y no por región…

-Existen asimetrías y asimetrías. El nivel de vida de Argentina es quizás mayor que el nivel de vida de Brasil como un todo. Y existen zonas en Brasil que son muy pobres, muy miserables, como el nordeste. En una reunión que tuvimos un tiempo atrás, donde estaba presente el ministro jefe de la Secretaría General de la Presidencia brasileña, Luiz Dulci, discutimos justamente el tema del FOCEM. Es una de las iniciativas con mayor visibilidad en el Mercosur. Y la idea es hacer una corrección para que las regiones más pobres no queden desamparadas. Por ejemplo, podría coordinarse entre algunas zonas de la Argentina y el nordeste brasileño. Allí podría aplicarse una política común para esas zonas que tienen características similares. Deberíamos adjudicar los recursos del FOCEM con un programa común para las regiones pobres en tres o cuatros países. Donde además quede patente  que tal o cual es una obra del Mercosur. Pongo un ejemplo: la construcción de casas populares en las regiones pobres como el Ceará o Bahía. Esto crea una identidad y corrige las asimetrías locales de la región específica y de la región en su totalidad, como Mercosur.

-Usted comenzó recorriendo las favelas y atendiendo a los enfermos, de ahí que lo llamen “Doctor Rosinha”. Luego comenzó a actuar en política. Y ahora ya muchos lo conocen por ser un luchador incansable por la integración regional. ¿Cómo afecta a la vida de esas personas, por las cuales usted inició su carrera política, el tema de la integración regional?

-Yo siempre trabajé como un medico en la periferia de la ciudad. Y siempre fui un simple funcionario público. Antes yo trabajaba e iba a la periferia a hacer debates sobre el derecho a la salud, antes de la mismísima existencia del Partido de los Trabajadores (PT) ya tenía una militancia social junto a personas que viven en los barrios pobres diciéndoles cuáles son sus derechos que tienen a la salud. Y al menos tiempo, como médico, militaba en el Centro Brasilero del Distrito de la Salud (CEBIS). El ministro de Salud, José Gomes Temporão, militaba conmigo en aquella ocasión. El CEBIS luchaba para conseguir un sistema público de salud. Luego fundé el PT. Soy fundador del PT. Tengo 14 años de profesión, yo soy médico del Ayuntamiento de Curitiba e hice una opción por trabajar en la periferia, en los puestos de salud. Hoy creo que en la política yo puedo ser mas útil para cambiar el  sistema que no le da el derecho de salud a los pobres. Desde fuera de la política, dentro del consultorio, eso sería doblemente difícil. En el consultorio, yo atiendo. Hoy yo soy mas útil en la política publica que dentro del consultorio. Mi lema en la segunda vez que fui electo fue “La política tiene remedio”. La política estaba muy desacreditada, estábamos en el final de la dictadura militar.

-¿Y tiene cura el Mercosur, con todos los problemas y conflictos de los que hemos hablado? Están las asimetrías, está el problema de la representación, está el problema estructural de contar con dos países demasiado grandes y dos países demasiado pequeños…

-La Unión Europea tuvo cura. Ellos tenían más recursos, implementaron la alopatía (medicina convencional). El Mercosur es más pobre. Nos entregamos a la homeopatía. Gota a gota, 100 millones de FOCEM por año es muy poco. Eso es homeopático (risas).

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