“Chacho evoluciona bien, ya recobró su humor, y en las próximas horas será trasladado a Buenos Aires”: crónica de un día atípico
“¡Qué susto!”, exclamaba a primera hora de hoy una de las mujeres encargadas de la limpieza del Edificio Mercosur. A esa altura del día, la noticia había corrido por todos lados como reguero de pólvora. Por esas horas, en los países del bloque, los presidentes seguían de cerca la evolución del presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur (CRPM). Según contó a este medio una alta fuente del Edificio Mercosur, una de las primeras en comunicarse había sido la mismísima presidenta argentina Cristina Fernández. Tras el ringtone del celular, una voz preocupada del otro lado del teléfono pedía “más novedades” sobre la evolución clínica de un paciente atípico. Y es que pocas horas antes del accidente, Álvarez hacía ejercicios físicos en la rambla montevideana. Como todos los días. Aunque, eso sí, se había despertado con un malestar en el pecho. “Una puntada”, según describieron desde su entorno más cercano. En el hospital, caras de preocupación. En cada una de las dependencias del bloque, gestos adustos. Hasta que por fin llegó la noticia más esperada: “Chacho evoluciona bien, ya recobró su humor, y en las próximas horas será trasladado a Buenos Aires”. En el hospital Casa de Galicia, largos suspiros de tranquilidad. Por todos lados, distensión.
A lo largo y ancho del Mercosur, alivio.
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