8 de marzo: logros y desafíos

El 8 de marzo es una instancia de movilización y puesta a punto de las agendas institucionales y sociales para avanzar en el combate de las desigualdades que afectan la vida de las mujeres. Las mujeres han contribuido a  re-politizar la vida cotidiana y a ampliar la ciudadanía de amplios sectores, al colocar en la agenda pública la violencia doméstica y sexual, los derechos sexuales y reproductivos, o la escasa representación política de las mujeres en los sistemas institucionales y políticos.  

En la región se han dado pasos significativos para hacer visible las desigualdades. En el año 2007, la Secretaría de Políticas Públicas para las Mujeres de Brasil convocó a la II Conferencia Nacional para elaborar el Plan de Igualdad del Gobierno de Brasil, en el 2006 se dio un proceso similar para la construcción del Primer Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades y Derechos en Uruguay. Cada una de estas instancias, construyen y amplían la agenda de derechos de las múltiples realidades sociales de las mujeres. 

Los terrenos conquistados, son sin embargo insuficientes. Las cifras de desocupación siguen mostrando la desigualdad en el acceso y permanencia de las mujeres en el mercado de empleo. Una de cada cinco mujeres (particularmente afrodescendientes e indígenas) en Brasil y Paraguay ingresa en el servicio doméstico remunerado, el sector laboral más precario del trabajo informal. La violencia doméstica a pesar de haber ganado la legitimidad pública como problema social con la aprobación de leyes en todos los países de la región, sigue siendo un drama cotidiano que condena a muerte a cientos de mujeres.  

La clandestinidad del aborto limita la capacidad de ejercer la libertad de decidir. El espacio público de representación política sigue siendo mayoritariamente masculino y solo para mencionar un dato, recordemos que el  Parlamento del MERCOSUR tiene apenas un 11% de mujeres y ello expresa el escaso porcentaje de mujeres en los parlamentos nacionales, (exceptuando el de Argentina que con la ley de cupos ha incrementado significativamente la representación del as mujeres).  

Existe por tanto, una amplia agenda de derechos para reafirmar este 8 de marzo. Fortalecer la participación de las mujeres en la vida pública, política y económica de nuestras sociedades es un desafío para las democracias y un compromiso ético con la igualdad. 

Lilián Celiberti, para el Boletín SOMOS MERCOSUR

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