La articulación productiva y los actores involucrados de cara a un modelo de desarrollo regional, por Hugo Varsky
En el Primer Encuentro de Jóvenes Empresarios del Mercosur, bajo la premisa “La producción como respuesta a la crisis mundial”, el tema de la integración productiva ocupó un lugar de indudable interés. Es que, efectivamente, en un proceso de integración regional, ¿cuál es el lugar de las pequeñas y medianas empresas y de los jóvenes emprendedores? Para el Mercosur es un tema clave. Si bien no es nuevo porque
en sus primeros pasos –allá por los ’80– la integración productiva, la asociatividad y la complementación productiva eran temas significativos interrumpidos por el “fervor” sólo comercial de los ’90. Se podrá discutir en qué estadio se encuentra la crisis financiera mundial devenida en crisis estructural y hasta humanitaria; lo que no se discute es que nadie puede hacerle frente solo.
No hay nación grande o pequeña que pueda sola. El propio presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, acaba de plantearlo en la Organización de las Naciones Unidas. De modo que la integración regional es un imperativo de la época. Vivimos en una zona del planeta que tiene, prácticamente, todo lo que el mundo necesita: alimentos, agua dulce, biodiversidad, minerales, energía. Claro, tenemos todo si estamos juntos. Y si le agregamos valor. Si no estamos juntos y no le agregamos valor serán otros los que se beneficien de tales ventajas. Y para agregar valor tenemos que apoyarnos en nuestro aparato productivo. Un análisis de la composición del aparato productivo del sur de
la región indica que cerca del 99% son micro, pequeñas y medianas empresas.
¿Cómo intervienen en ese proceso de agregar valor? ¿Qué grado de desarrollo tienen las iniciativas conjuntas, complementarias, asociativas en la región? ¿Qué programas, incentivos y acciones del sector público impulsan ese proceso?
ASOCIATIVISMO. Decíamos unos párrafos arriba que nadie puede solo. Que hay que asociarse, en primer lugar con los vecinos. Sin embargo eso no completa el desafío. La cuestión es con qué modelo nos integramos. Porque es evidente que no todos se integran del mismo modo. Por ejemplo, la Unión Europea eligió un modelo y el NAFTA (el bloque conformado por los Estados Unidos, Canadá y México), eligió otro. Los países se asocian para hacer frente a las asimetrías que tienen con el mundo globalizado. Sin embargo, al hacerlo, se encuentran con las propias asimetrías entre sí y con las asimetrías al interior de los propios países. De cómo se decide hacer frente a las tres asimetrías será el modelo de integración que se elija.
En la Cumbre Hemisférica de Mar del Plata, en el 2005, los presidentes del Mercosur decidieron qué modelo no querían: el ALCA, el Área de Libre Comercio de las Américas. A partir de allí se pasó a un proceso intenso, de consensos y confrontación de intereses para definir el modelo final del Mercosur. Un modelo que tiene un contexto dinámico de decisiones políticas de importancia como las producidas por Unasur en el marco de un creciente diálogo de América latina y el Caribe. Esto adquiere mayor significación en la consolidación de la presencia de países en desarrollo en el Grupo de los Veinte.
HERRAMIENTAS. La reciente firma de creación del Banco del Sur indica una orientación más clara. Además, en la Cumbre del Mercosur de Córdoba en junio del
2006, se realizó la primera Cumbre Social en el mismo espacio del encuentro de los presidentes. Dicha cumbre, con la participación de más de 500 dirigentes sociales del bloque, levantó como consigna “Por un Mercosur productivo y social”. Los presidentes recogieron el planteo y convocaron al desarrollo de ambos conceptos.
Las cumbres sociales continuaron y en junio del 2008 en la de Tucumán se aprueba el Primer Programa de Integración Productiva del Mercosur, que crea el Grupo de Integración Productiva del Mercosur (GIP) orientado, principalmente, al desarrollo de las cadenas de valor y a la complementación de las micro, pequeñas y medianas empresas.
Asimismo, se aprobó la conformación de un fondo pyme, cuya primera etapa está en marcha. Se trata del Fondo de Garantías de Pyme, conformado por más de U$S 100 millones, para aquellas empresas que se asocien en el Mercosur. En estos ámbitos se busca, junto a la complementación y la asociatividad, la innovación, la incorporación
de tecnología, la acción común con las cámaras empresariales, las organizaciones regionales como las de cooperativas, gobernadores e intendentes, de trabajadores y ahora con fuerte impulso con el Bloque del Mercosur de Organizaciones de Jóvenes Emprendedores. Están en marcha iniciativas en petróleo y gas, en autopartes, en metalmecánica y metalurgia, en alimentos y en turismo, entre otros.
En ese marco, también se creó en mayo pasado el Grupo de Integración Productiva de las Misiones, que nuclea a la provincia de Misiones, la de Itapúa de Paraguay y los estados del sur de Brasil con un programa propio de incentivos a las alianzas fronterizas.
INICIATIVAS. Hay un especial esfuerzo en articular iniciativas e instituciones que existen, pero no forman parte de un plan común. Así se está trabajando en bases de fácil acceso a las mipymes tales como el conjunto de instituciones que a nivel nacional y provincial de los países del Mercosur apoyan a las mipymes, desagregando los programas de internacionalización y promoción de la innovación; las normas legales de aplicación en los países miembros (societarias, laborales, fiscales, aduaneras, propiedad intelectual, etcétera); el “mapeo” de dónde se encuentran los conjuntos o clusters de empresas en la región, muchos de los cuales están confeccionados, pero no difundidos,
y otros a desarrollar como el metalúrgico. Toda esta información irá a un “portal empresarial” que fue propuesto por Paraguay en la última cumbre.
El conjunto de las iniciativas se realiza con fondos del FOCEM, que es el Fondo para la Convergencia Estructural (contra las asimetrías) del Mercosur y la cooperación internacional. En ese marco, en el reciente primer encuentro se cambiaron ideas para que el Bloque Mercosur de Jóvenes Emprendedores presente al GIP un programa de carácter horizontal, esto es, respondiendo a la conformación generacional que les da origen, para que luego en los desarrollos temáticos puedan promoverse iniciativas temáticas de carácter vertical. La cooperación y compromiso del Ministerio de la Producción de la Provincia de Buenos Aires, la Fundación Export.Ar, Fogaba y otras instituciones nacionales y regionales son ya socios importantes. En la Universidad de Buenos Aires y en la de Rosario se está dictando el Premio Amartya Sen: 100 Jóvenes Sobresalientes.
Son profesionales, principalmente del área económica, recibidos con altas notas y que realizan alguna actividad comunitaria. Se está avanzando en la vinculación y potenciamiento de las actividades de los jóvenes empresarios y jóvenes profesionales para abordar con audacia y creatividad la contribución a un modelo de Mercosur que ataque con éxito, las tres asimetrías.
Hugo Varsky
Coordinador general de Integración Productiva del Ministerio de Relaciones Exteriores y coordinador nacional del Grupo de Integración Productiva del Mercosur, especial para Buenos Aires Económico. Publicado en el Boletín Somos Mercosur con la expresa autorización del autor.








