Cumbre Social: la sociedad civil reafirmó con renovados aires su compromiso de dar sustento social al proceso de integración
Ocurrió a 1.200 kilómetros de Buenos Aires, en San Miguel de Tucumán. Y no hubo quien dudara en calificarlo como un hecho de singular importancia. Es que más de medio millar de representantes de gobiernos, organizaciones sociales y sindicatos se dieron cita para abrir la III Cumbre Social del Mercosur y reafirmar el rol de la ciudadanía en la integración. No es la primera vez que lo hacen, y seguramente tampoco será la última. Pero es que tras los encuentros mantenidos en Córdoba, Brasilia y Montevideo, en esta oportunidad, la sociedad civil mercosuriana reafirmó con renovados aires su compromiso de darle sustento social al proceso de integración regional. Prueba de ello fue el acto de apertura, que tuvo lugar en la sede de la Caja Popular de Ahorros de Tucumán. Allí, todos coincidieron en la importancia de una ciudadanía regional que se identifique con la integración como premisa básica. Y en el recuerdo de los primeros pasos del Mercosur, teñidos por el signo neoliberal.
El primero en hacer uso de la palabra fue el coordinador del Consejo Consultivo de la Sociedad Civil (CCSC), embajador Oscar Laborde, quien señaló que con la Cumbre Social “el objetivo es abrir un nuevo ciclo en el Mercosur, que no puede limitarse a ser una mera unión aduanera”. Laborde consignó que los actuales gobiernos de la región “son diferentes” a aquellos que allá por la década del 90 dieron el impulso inicial a la integración sudamericana. Fue en esa línea que el secretario de Relaciones Internacionales de la provincia de Tucumán, José Vitar, condenó las “consecuencias nefastas” de las políticas neoliberales de décadas anteriores y subrayó “la importancia de estar transitando hacia una etapa distinta”. Pero nadie mejor que Vicente Barros, fundador de la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (CCSCS), para dar prueba de ello. De hecho, Barros recordó en su discurso que “seis años antes de que el Mercosur se echara a rodar los sindicatos ya habían comenzado a hablar y a ponerse al hombro la integración regional”.
Cassia Buffelli, coordinadora del área de la Mujer de la Coordinadora de Centrales Sindicales, reivindicó la necesidad de profundizar la participación social en el proceso de integración. “Sin la participación efectiva de la sociedad en su conjunto no hay verdadera democracia, y sin una verdadera democracia no hay integración alguna que sea capaz de beneficiar a los ciudadanos”, expresó, tras lo cual declaró que “el desafío de la integración es trabajar las diferencias” e “incluir a aquellos que no piensen igual pero que sí estén de acuerdo en la necesidad imperiosa de la integración”. Fue el subsecretario para la Integración Económica y Mercosur de la cancillería argentina, Eduardo Sigal, quien siguió a Buffelli en el uso de la palabra. Y siguiendo la línea trazada por el resto de quienes hicieron uso de la palabra en la inauguración de la Cumbre, Sigal reflexionó que “el Mercosur nace como una necesidad de la democracia, para defenderla y terminar definitivamente con los gobiernos militares”. El funcionario remarcó que su gobierno “está comprometido a que se siga avanzando hacia la unidad latinoamericana”.
Boletín SOMOS MERCOSUR









Háganos llegar su comentario