Cumbre de las Organizaciones Populares: espaldarazo a los gobiernos pero enérgica condena a la firma de acuerdos comerciales
Afiches, banderas, caras pintadas, eslóganes: la imagen no deja de repetirse en las inmediaciones de la Universidad Nacional Tecnológica (UNT) de Tucumán. Puertas adentro, el clima es otro: las Madres de Plaza de Mayo cuentan su historia. Llaman a no repetir la tragedia. Instan al relevo generacional. Como sea, se trata de las dos caras de una misma moneda. Por un lado, la alegría de la vida, la esperanza de que por fin comiencen a verse los cambios tan anhelados durante tanto tiempo. Por el otro, el recuerdo histórico. Y la emoción que no permite hilvanar palabras ni conceptos. Fue el caso de Estela de Carlotto, presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, homenajeada por la Cumbre de las Organizaciones Populares en su acto de apertura. O de una delegación de parlamentarios oficialistas bolivianos, que no pudo contener las lágrimas ante el ensordecedor aplauso en respeto y apoyo a su reivindicación de trato igualitario frente a los blancos.
La Cumbre dejó su rastro en la ciudad, pero sobre todo a la entrada de la UNT, donde una placa imprime el registro de tres días de audiencias, debates y talleres acerca del curso de la integración: “En la senda de la unidad latinoamericana, en este solar se realizó la Cumbre de las Organizaciones Populares Sobernas por la Integración”. En los documentos, la Cumbre dejó algo más que testimonio: en su declaración final, apoyaron las políticas neoliberales de los gobiernos sudamericanos y destacaron la coincidencia de algunos programas oficiales con sus históricas reivindicaciones. De hecho, desde su concepción el encuentro de las organizaciones sociales estableció una importante diferencia con el Mercosur de los 90, optando por una reunión que trabaje en forma paralela a la de los presidentes, y no por las clásicas “contra cumbres”, en donde el rechazo a las políticas aplicadas desde los gobiernos se hacía evidente desde el nombre.
“Ahora hacemos cumbres paralelas porque muchas de las propuestas políticas de estos gobiernos coinciden con las reivindicaciones por las que hemos venido luchando. Algunas con mayor profundidad y otras con menos, pero empiezan a aparecer ejes comunes y a soplar vientos de cambio”, explicó Indio Romero, integrante del Movimiento Libres del Sur y organizador del encuentro, al Boletín SOMOS MERCOSUR. Y es que una de las características más novedosas de la Cumbre de las Organizaciones Populares fue precisamente la confluencia de movimientos sociales y políticos cercanos al signo actual de los gobiernos de la región. De hecho, en el encuentro se hicieron presentes desde el Movimiento Al Socialismo (MAS) de Bolivia hasta el Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, pasando por la recientemente victoriosa Alianza Patriótica por el Cambio (APC) que llevó a la presidencia a Fernando Lugo en Paraguay o hasta el Frente Amplio (FA) de Uruguay.
En el documento final se habla del comienzo de la construcción de un “nuevo proceso de integración”. En sus puntos más interesantes resalta la críticas a la “avalancha neoliberal y reaccionaria de los años 90” y señala que los actuales gobiernos de la región “bregan por la integración regional como alternativa a la sumisión al imperialismo norteamericano”. Manifiesta un rotundo rechazo a la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre el Mercosur e Israel, acusa a Estados Unidos de “readecuar su estrategia de intervención en la región” y respalda a la presidenta argentina, Cristina Fernández, en su disputa con las entidades ruralistas por la puesta en marcha de un sistema de retenciones móviles a las exportaciones. Además, apoya la auditoria de la deuda externa impulsada por el presidente Rafael Correa en Ecuador, aplaude al proceso boliviano encabezado por el presidente Evo Morales y rechaza el despliegue de la IV Flota norteamericana sobre América Latina.
Boletín SOMOS MERCOSUR









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