José Manuel Quijano: “Las visiones que apuntan a los divorcios afectan al compromiso ciudadano con la integración”
“Con el paso del tiempo y la rigidez de las posiciones que se han encontrado en la Unión Europea, yo diría que da para pensar que no es fácil”, explica Quijano tras ser consultado acerca de la posibilidad de acordar con el bloque europeo. “Hasta que el camino allí (en la Ronda de Doha) no esté despejado es muy difícil obtener avances en acuerdos de unión aduanera a unión aduanera”, agrega con algo de desesperanza. Un sentimiento que parece revertirse cuando habla de la construcción de ciudadanía regional: “Hemos avanzado lentamente, pero todavía nos queda mucho por convencer a los ciudadanos de que somos parte del MERCOSUR”, subraya, no sin antes marcar la diferencia entre los “tecnócratas” y “la gente”. “La integración no es el acuerdo entre tecnócratas”, afirma con rostro adusto. Un comentario que luego cobrará más sentido con otro más tajante: “Las visiones que apuntan a los divorcios, a las separaciones, son visiones que afectan al compromiso ciudadano con la integración”. Segunda parte de la entrevista que le realizó el Boletín SOMOS MERCOSUR al flamante Director de la Secretaría del MERCOSUR, Ec. José Manuel Quijano.
El acuerdo con la Unión Europea
Periodista: ¿Es optimista acerca de la posibilidad de llegar a un acuerdo con la Unión Europea?
JMQ: La Unión Europea tiene una política agrícola que nos perjudica en el acceso al mercado europeo y a veces en el acceso a terceros mercados, lo cual para nosotros es algo muy lesivo. Porque pretenden además que de alguna manera tengamos políticas en materia industrial y de servicios más liberales, más abiertas, sin conceder demasiado en el terreno agrícola. Me parece que el MERCOSUR ha tenido una política razonable y ha persistido en la visión de que queremos hacer acuerdos con otros mercados en conjunto, pero siempre y cuando estos acuerdos sean equitativos y no que nos obliguen a aceptar condiciones que nos afectan seriamente en el tema agrícola – somos exportadores en primer lugar de productos agropecuarios – y en definitiva nos dan menos de lo que nos demandan. Muchos éramos optimistas al comienzo de las conversaciones, pero con el paso del tiempo y la rigidez de las posiciones que se han encontrado en la Unión Europea, sobre todo en algunos países pero que permean al conjunto de la Unión, yo diría que da para pensar que no es fácil este avance.
Periodista: En abril hay una nueva ronda de conversaciones entre el MERCOSUR y Europa. ¿Tenemos que esperar que los resultados estén atados a la Ronda de Doha?
JMQ: Siempre. Mientras no tengamos despejado que va a pasar en Doha, más allá de que estemos pensando que las cosas están complicadas y no se ve un horizonte claro, hasta que el camino allí no esté despejado es muy difícil obtener avances en acuerdos de unión aduanera a unión aduanera…
La dimensión ciudadana
Periodista: Hay otra dimensión de la integración regional que es la ciudadana. ¿Qué importancia tiene para usted la construcción de ciudadanía regional?
JMQ: Enorme. La integración no es el acuerdo entre tecnócratas, entre funcionarios, técnicos, etc. Las integraciones que uno ve realmente poderosas, que se sustentan, son ciudadanas. La gente se ve que es parte de ella, y no solo sus técnicos y funcionarios. Y ese es uno de los temas de construcción más relevantes. Las campañas en contra de las integraciones que a veces uno percibe en algunos países son muy dañinas porque dejan la duda si conviene estar asociado al vecino, si conviene pertenecer a un acuerdo de integración y esas dudas son las que debilitan en definitiva los procesos a nivel ciudadano. Otra cosa es que se diga que se quiere del proceso cosas distintas, que rinde menos de lo esperado, lo cual tiene que ver con el legítimo derecho a negociar que tienen los países que forman parte de los acuerdos de integración. Pero las visiones que apuntan a los divorcios, a las separaciones, son visiones que afectan al compromiso ciudadano con la integración. Y pienso que en el MERCOSUR hay mucho por hacer en este terreno. Hemos avanzado lentamente, pero todavía nos queda mucho por convencer a los ciudadanos de que somos parte del MERCOSUR, que nos beneficia estar ahí y que es un gran proyecto estratégico con el cual vamos a construir la patria futura.
La integración regional y el libre comercio
Periodista: ¿Quién o quiénes pueden ser los grandes interesados en los divorcios en la región? ¿Qué intereses representan?
JMQ: Creo que puede haber fuerzas interesadas, en distintas fuentes, pero me costaría darles una identificación precisa porque no la tengo. Además podría interpretarse como una mera especulación, cosa que no quiero hacer. Creo que a veces hay una sensación de: yo esperaba mucho de un determinado proceso, el proceso no me dio lo que esperaba y entonces tengo la reacción de intentar una cosa completamente distinta. Que es legítimo pero que no toma en cuenta el balance adecuado entre los distintos caminos que un país puede recorrer y cuan viables son. Para que usted tenga idea, una de las críticas más importantes que se le hacen al MERCOSUR desde la perspectiva de las economías pequeñas es que el MERCOSUR ha funcionado desde sus comienzos a partir de un régimen de absoluta reciprocidad entre las partes como si fueran cuatro iguales cuando no lo son. Y efectivamente no son cuatro países iguales, por su tamaño, su historia económica, la escala de sus empresas. Hay que dar una batalla para que se comprenda que esto es así. Creo que en los últimos años hay claridad en los cuatro países que no se trata de cuatro países iguales y que sus potencialidades no son las mismas.
El hecho que se estén considerando las asimetrías o el hecho que se haya introducido el FOCEM es una buena prueba de ello. En eso está el MERCOSUR. Pero cuando uno mira las opciones que ofrecen otras naciones -por ejemplo un acuerdo de libre comercio con otra nación- se da cuenta de que estos acuerdos tienen precisamente esa particularidad de tratar como iguales a países muy desiguales. Es muy difícil en los tratados de libre comercio tener resultados donde las asimetrías sean comprendidas, en donde las diferencias sean contempladas. Hay un tratamiento entre iguales, y a veces entre iguales que son muy distantes en su tamaño, por lo que uno se pregunta como puede explicarse. Entonces la crítica que se hace hacia adentro “porque me perjudica el MERCOSUR”, “porque me trata como un igual”, se multiplica por dos o tres cuando eso mismo uno lo piensa hacia afuera. Porque es mucho más grande la asimetría, con la diferencia que en el MERCOSUR hay una posibilidad de que se trate esa asimetría y estamos en proceso de contemplarla y tratar de aliviarla. Entonces yo lo veo así, no como el resultado de un complot si no como el resultado de visiones que no son idénticas acerca de lo que puede dar el proceso de integración.
Reforma Institucional
Periodista: Un camino que muchos han señalado es el del fortalecimiento de la estructura institucional. Hace pocos años se empezó a discutir la reforma institucional y esto también tiene que ver con hacer frente a los conflictos internos y externos que se le presentan a la región. Que se puede hacer desde la Secretaría del MERCOSUR para ayudar a esa reforma institucional?
JMQ: En primer lugar, hay necesidad de seguir profundizándola. Hay grupos de trabajo del propio MERCOSUR que están preocupados por el tema de la reforma institucional, que se reúnen y que debaten. Es un tema que está pendiente y que está siendo contemplado porque hay quién está considerando dentro del MERCOSUR el tema de la reforma institucional. En segundo lugar, creo que hay una responsabilidad de cada uno de sus organismos en hacer las cosas bien. Creo que una de las ayudas importantes para crear institucionalidad en el MERCOSUR es que lo que existe como, por ejemplo, la Secretaría, sea confiable para las partes, cumpla sus funciones técnicas y administrativas a cabalidad y seriamente, responda adecuadamente a cada una de las etapas de la integración y no haga cosas disociadas a los requerimientos del momento. Entonces me parece que por un lado hay que profundizar esta discusión, que ya está planteada en el MERCOSUR, y por otro los organismos e instituciones que tiene hay que convertirlas en mejores de lo que son. Siempre hay que mejorar un poco, siempre hay que hacerlo mejor y sobre todo siempre hay que hacerlo un organismo absolutamente confiable para todos los países, para todas las partes. Cuando usted trabaja para los cuatro países en realidad tiene que merecer y trabajar para la confianza de cuatro países.
Ricardo Scagliola, Boletín SOMOS MERCOSUR









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