Tras fuertes negociaciones, el Parlamento Europeo reeligió a Durao Barroso como presidente de la Comisión Europea
El conservador portugués José Manuel Durao Barroso fue reelegido por el Parlamento Europeo como presidente de la Comisión Europea por otros cinco años, con una mayoría absoluta de 382 votos a favor, 219 en contra y 117 abstenciones. Barroso contó con el respaldo del grupo popular, de los euroescépticos, de una parte del grupo liberal y de los socialistas españoles y portugueses. El apoyo de los socialistas españoles permitió al anfitrión de la cumbre de la guerra de Irak conseguir la mayoría absoluta que exige el Tratado de Lisboa y sin la cual su elección hubiera quedado deslegitimada. Pese a criticar la gestión de Barroso, el grupo socialista optó mayoritariamente por abstenerse. Los Verdes e Izquierda Unitaria votaron en contra.
A pesar del éxito político de haber logrado una mayoría absoluta, Barroso obtuvo bastantes menos votos que en su primera elección en julio del 2004, cuando consiguió el respaldo de 413 diputados. Barroso también consiguió menos votos que Romano Prodi, quien en 1999 logró el respaldo de 392 diputados en una Eurocámara con 110 escaños menos que ahora. El reelecto presidente de la Comisión Europea había sido designado en junio para un segundo mandato al frente el Ejecutivo comunitario por los líderes de los 27 países miembros de la Unión Europea (UE). Pero necesitaba la ratificación de la Eurocámara, que retrasó el voto dos meses para obligarle a comparecer ante cada grupo parlamentario para conocer de primera mano sus propuestas para el nuevo período.
Para vencer la hostilidad de los eurodiputados socialistas y liberales y asegurarse un respaldo suficiente, Barroso multiplicó durante la víspera en el pleno de la Eurocámara sus promesas a ambos grupos y aseguró que la futura Comisión Europea representará a las distintas familias políticas. En su discurso de asunción, se comprometió a defender los derechos laborales, a combatir el dumping social, a reducir las diferencias salariales entre hombres y mujeres, a desarrollar los servicios públicos de interés general y a revisar la legislación laboral de la UE. A los liberales, Barroso les prometió crear un cargo de comisario para velar sobre las libertades fundamentales y otro para la lucha contra el cambio climático. Sobre posibles entendimientos con otros bloques regionales, ni una palabra.
Ricardo Scagliola
Boletín Somos Mercosur






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