Cumbre de la Unasur: Consejo de Defensa fue habilitado para inspeccionar la actividad de las tropas estadounidenses en Colombia

Con aspereza en el debate, pero también con momentos de distensión entre los presidentes, la cumbre extraordinaria de Unasur logró consensuar el pasado viernes un documento que, en esencia, señala que “la presencia de fuerzas militares extranjeras no pueden amenazar la soberanía de cualquier país sudamericano” y habilita al Consejo de Defensa del organismo a inspeccionar la actividad de las tropas estadounidenses y sus radares, aviones y armamentos en las bases militares colombianas. Lo mínimo pero suficiente como para poder mostrar que Unasur, aún con dificultad, sigue su camino tras  una tensa reunión de más de siete horas sin recesos, y bastante desvirtuada por la televisación en directo, a la que se opuso sin éxito el brasileño Lula da Silva.

La presidenta anfitriona del encuentro, la argentina Cristina Fernández, comenzó pidiendo abordar “con mucha responsabilidad histórica” la reunión, cuyo final estaba previsto para las 13.30 y terminó cuatro horas después. “No puede haber peor fotografía que aquella de Quito (la cumbre del 10 de agosto) donde no había estado el presidente de Colombia y hubo algunas expresiones altisonantes”. Era un llamado a evitar el fracaso de la cumbre. “Veo avances y frutos concretos en la integración de los países de la Unasur. Veo también signos de esperanza, como esta reunión, donde estamos procesando dudas e incertidumbres en forma diplomática y fraterna”, dijo el ecuatoriano Correa al hablar como presidente pro témpore del organismo.

“El acceso de los Estados Unidos para ayudar a Colombia en la lucha contra el narcoterrorismo es un acceso sin renuncia de Colombia a la soberanía sobre un milímetro del territorio”, aseguró Uribe, quien pidió que Unasur considere a las FARC como un grupo terrorista. “Nos preocupa muchísimo que a estos grupos se les encuentren armas provenientes de otros países. Pedimos que se responsabilicen y se investiguen esos casos”, completó. A Uribe lo siguió en el uso de la palabra el uruguayo Tabaré Vázquez, presidente semestral del Mercosur, quien reafirmó el rechazo de su país a la instalación de bases extranjeras” y recordó que recientemente su país negó a un avión británico la carga de combustible en su viaje a las Islas Malvinas.

En tono moderado, el venezolano Hugo Chávez dijo que “sería necesario tener el texto del convenio” de Colombia con Estados Unidos para saber de qué se estaba hablando “ya que el tema central es la instalación de siete bases militares norteamericanas en Colombia”. Después leyó párrafos del “Libro Blanco” del Comando de Movilidad Aérea del Comando Sur de Estados Unidos donde, según interpretó, se detalla la estrategia estadounidense para la región, a la que consideró claramente amenazante.  Luego hablaron el peruano Alan García y el boliviano Evo Morales, que tuvo palabras duras hacia Uribe y Estados Unidos. Les siguió la chilena Michelle Bachelet para solicitar “moderación y vocación integracionista”.

Lula se reservó para el final. “Muchas veces nos pedimos mucho a nosotros mismos y eso no permite que veamos la calidad de los avances políticos que ya conseguimos en Sudamérica”, comenzó y en la misma línea recordó que “hasta hace poco la doctrina establecida en Sudamérica era la que nosotros éramos enemigos los unos con los otros y que nuestros aliados estaban en Estados Unidos o en Europa”. “El compañero Uribe intenta mostrar que las bases estadounidenses ya existen en Colombia desde 1952, yo le quiero decir de manera muy cariñosa, que si todavía no solucionaron el problema (la lucha contra la guerrilla y el narcotráfico) debemos repensar qué otras cosas podemos hacer en Unasur para solucionar el problema”, sentenció el mandatario brasileño.

“Los grandes consumidores de droga no están en nuestro continente. Sería bueno que en vez de combatir el narcotráfico dentro de nuestras fronteras que lo hagan dentro de sus fronteras, pero los consumidores son electores”, siguió Lula. Finalmente advirtió sobre el peligro del aumento de presencia estadounidense en Colombia: “Tendríamos que tener las garantías de que es algo específico del territorio colombiano”. Hacia el final, el presidente norteño repitió su propuesta de pedirle a Obama una reunión para que aclare las intenciones de Estados Unidos hacia la región, algo que no pudo ser consensuado ni asentado en el documento final. Minutos después, Uribe le salía al cruce: “No nos parece que tengamos que llamar a pedirle cuentas al presidente Obama”. Mal que le pese a Uribe, los presidentes de la región igual lo intentarán.

Redacción
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