Paraguay: asume Lugo con la mira en la “unidad de los países pequeños” para “una integración que beneficie a todos con equidad”
Con la promesa de encabezar una lucha frontal contra la pobreza y trabajar para la generación de nuevos puestos de trabajo, el ex obispo Fernando Lugo asumirá el próximo viernes 15 la presidencia de Paraguay. Y es que uno de los mayores desafíos del nuevo presidente será la transformación del modelo económico, desgastado tras la aplicación constante de las recetas más ortodoxas del Fondo Monetario Internacional (FMI). Por ello, uno de sus primeros nombramientos fue el de Dionisio Borda, que se desempeñará al frente de la cartera de Hacienda. Y el de Camilo Soares, un clérigo muy cercano al presidente electo que encabezará la Secretaría de Emergencia Nacional. “El modelo económico existente es el causante, entre otras cosas, del aumento de la emigración de la gente del campo a las ciudades, lo que a su vez causó un crecimiento de la pobreza y la marginalidad en Asunción, Ciudad del Este y en Concepción (ambos en la frontera con Brasil), en Encarnación y en sus localidades aledañas”, indicó Soares.
Soares consideró que ese proyecto “será una prueba fuego donde vamos a mostrar cuál es el compromiso que asumimos con el país”. Según anunció Lugo, las políticas económicas y sociales del nuevo gobierno “deberán implicar una coordinación al más alto nivel”, así como la puesta en marcha de un “plan económico y social” que apuntará a “mejorar las condiciones de vida a través de la seguridad jurídica, el aumento de la competitividad y la generación de empleo sustentable”, así como la reducción de “la pobreza, la desigualdad y la corrupción para garantizar la estabilidad social”, según dijo el futuro ministro de Hacienda, Dionisio Borda, quien considera que Paraguay no necesita renovar su acuerdo con el FMI, que finaliza el mismo día en que asume Lugo, al explicar que su país cuenta actualmente con reservas internacionales suficientes como para capear cualquier crisis financiera que pudiera presentarse. No obstante, el futuro titular de Hacienda se mostró preocupado por la corrupción en el Estado.
Es que el nuevo gobierno tomará la posta de un país que en las últimas seis décadas ha sido gobernado por un partido monolítico identificado con la corrupción y el clientelismo como instrumentos para mantenerse en el poder. También ese apuesta a ser uno de los rasgos diferenciadores de la gestión de Lugo, que pone fin a más de 61 años de hegemonía del Partido Colorado. Lo decía la futura ministra de la Secretaría de la Función Pública, Lilian Soto, que precisó a la prensa que Paraguay, con más de seis millones de habitantes, tiene 215.000 funcionarios, de los cuales 42.000 ingresaron durante el mandato del presidente saliente, Nicanor Duarte (2003-2008). Los funcionarios “en su mayoría son colorados y están temerosos de perder privilegios y cargos. En muchas instituciones nunca hubo una mirada (auditoría) opositora”, aseveró Boccia, al advertir que si Lugo “quiere hacer bien las cosas deberá destapar muchos casos de corrupción”. Advirtió, sin embargo, que esa tarea podría ser “fuente de fricciones” con los colorados.
La lucha contra la corrupción fue una de las banderas de campaña de Lugo junto al combate de la pobreza y a la puesta en marcha de una verdadera reforma agraria en un país donde el 80 por ciento de las tierras explotadas están en manos del uno por ciento de la población. En recientes declaraciones a la prensa, Lugo reiteró que promoverá una reforma agraria “más consistente” e hizo hincapié en que lo hizo hasta ahora el partido el gobierno fue “un reparto de tierras sin asistencia técnica, ni crediticia, sin rumbo”, lo que a su juicio derivó en “asentamientos (campesinos) fracasados” y la migración del campo a la ciudad. “Cuando se habla de reforma agraria hay una especie de miedo de los grandes propietarios, de los que no fueron sujetos de reforma agraria y tienen grandes extensiones de tierra”, aseveró y aseguró que aquellos que la obtuvieron legalmente no tienen que temer “perturbaciones de su propiedad privada”. Tras los comicios del 20 de abril, grupos “sin tierra” amenazaron con medidas de fuerza si no hay una respuesta a sus demandas.
Uno de los temas más importantes que acaparan la atención del nuevo gobierno es el de la integración regional. En declaraciones al Boletín SOMOS MERCOSUR, el presidente electo puso el énfasis en la integración energética, “ineludible en cualquier conversación, no solo a nivel del Mercosur sino en América toda y en el planeta”. El futuro mandatario recordó la experiencia de lo que fue la Urupabol (Uruguay Paraguay y Bolivia), y es que parte de la nueva estrategia que impulsará el gobierno de Lugo pasa por aliarse con los países pequeños de la región “para obtener una región integrada dentro del Mercosur, que pueda beneficiar a los países con más equidad”. Respecto a la integración de Venezuela al Mercosur, el presidente electo del Paraguay, dijo que la suma del país caribeño es “una deuda, no sólo de paraguayos sino también brasileños”, países cuyos parlamentos aún no han dado su aprobación. Lugo agregó que el bloque debe crecer “con el aporte de todos” los países y puso como ejemplo a la Unasur. “Ese quizá sea el mejor ejemplo de la estrategia que desarrollará Paraguay”, destacó.
Boletín SOMOS MERCOSUR









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